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miércoles, 13 de abril de 2016

Colombia acostada en el Diván


Por Amelie Rush Fem -Militante PCC

Ella vestida de camuflado y con fusil y pistola al cinto, él con fusil y granadas, sentados en la orilla de su cambuche  en su momento de descanso antes de ser llamados a recibir la cena,  se manifiestan su amor, con abrazos y caricias, al fondo el color verde oliva están reflejados en la naturaleza y los colores de los techos y vestuarios de demás camaradas.

Culturalmente es normal que los hombres se encuentren en la guerra que muestren su hombría o saque el macho al que educaron para odiar y demostrar las violencias como forma de ser fuerte, pero, y las mujeres insurgentes?

Nosotras llegamos aquí, a las FARC EP, algunas, porque nos gustaban las armas además del convencimiento de llegar a cambiar las estructuras sociales para conseguir una igualdad social con esa justicia que nos fue esquiva en nuestras casas campesinas y barrios marginados de ciudad.

Hoy a muchos años de ingresar, no somos las mujeres de apariencia masculina, "guerreras", que odiamos y que NO nos diferenciamos de los hombres guerreros, o que somos como el estereotipo de RAMBO, TERMINATOR, DEPREDADOR o ROCKY  en versión femenina, o el estereotipo de cine de sicaria que fue NIKITA con sed de venganza, que nos convertimos en pandilleras o mujeres peligrosas.

Pues no, no y no, nuestra transformación fue, política por militancia en un partido comunista, que si se acuña el término de "guerreras", significa pertenecer a una organización insurgente, con disciplina y formación política, con diferenciación de género para entender nuestras necesidades y anhelos diferentes, eso lo hemos comprendido con las lecturas y clases de marxismo leninismo y feminismos especialmente el de Nuestramérica.

Es cierto que llegamos con siglos de patriarcado encima,  con un cerebro educado en la sumisión, subvaloración, invisiblilizadas y con el desprecio total como seres humanas, ahora nuestra vida en un ambiente de guerra insurgente, al que nos obligó el estado colombiano y sus sistemas desiguales, sexistas, misóginos, racistas, excluyentes en lo social, económico, políticos y patriarcal, pero que, aprendimos a desaprender y nuestro cerebro al poco tiempo de convivir en solidaridad e igualdad, donde el individualismo está condenado es en al capitalismo, ahora tiene una fuerte convicción de emancipación por un pueblo que se merece una calidad de vida en paz y mujeres dueñas de su cuerpo y cerebro.

Nos reconocemos en las Amazonas, gladiadoras, cazadoras de épocas de la prehistoria que eligieron unas vidas autónomas y no sometidas como Esclavas y Esposas.

La sociedad debe superar el estado de desequilibrio mental y social, que llevara tarde que temprano a Colombia a acostarse en el diván para atención siquiátrica, en las actuales negociaciones en la Habana, hoy les presentamos al País y mundo entero, propuestas de unas nuevas ciudadanías sin violencias, con la Creación de una Comisión Nacional de Garantías de Seguridad para el Desmantelamiento del paramilitarismo y sus sucesores, con una la Unidad Judicial para asegurar este desmonte de neoparamilitarismos, informes de las Subcomisión Técnica y de Género, que debe ser posible  con existencia de garantías y el definitivo cese del fuego bilateral.

Son las mujeres con muchas vigilias, con muchas movilizaciones y foros que coadyuvaran a que sea realidad una Paz sin paramilitarismo, sin racismo, violencia policial contra las múltiples sexualidades  y masculinidades que llevará a una Paz estable y duradera.

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