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jueves, 7 de abril de 2016

Nos hacen falta



Donde están los desaparecidos? 
Busca en el agua y los matorrales
Y por qué es que se desaparecen?
Por luchar para que todos seamos iguales!
(fragmento canción Zona Margina)

Por: Guerrilleras del Bloque Cdte. Jorge Briceño de las FARC-EP

El jueves 17 de febrero del año 2011 Sandra Viviana Cuellar salía de la casa de sus padres en el barrio Los Álamos al norte de Cali, se dirigía hacía la Universidad Nacional de Colombia con el propósito de compartir su trabajo con un grupo de estudiantes de Ingeniería Ambiental -ella como egresada de esta carrera demuestra que los profesionales de este programa no sólo son para servirle a la gran industria y el capital, por el contrario se requiere de manera imperante su compromiso con las causas y luchas sociales- pero Sandra nunca llegó a su destino, ni tampoco a sus otros compromisos durante esa semana.

Era sábado en la mañana, después de dos días y noches de intensa búsqueda por parte de  sus familiares y amigos quienes intentaron denunciar la desaparición pero se encontraron con la ineficiente, casi nula respuesta estatal: no era posible denunciar ante la policía, puesto que el protocolo dice que se debe esperar 72 horas.  Me pregunto si Sandra fuese la hija de un gran empresario terrateniente con dinero y estatus económico, ¿también tendrían que esperar 72 horas? Horas valiosas para buscarla, teniendo en cuenta que, en ese momento, ya se sabía que había sucedido: ¡la ambientalista Sandra Viviana Cuellar fue desaparecida! pues se encontraron sus pertenencias, sus tarjetas, algo de dinero, en fin… era claro que la ambientalista no estaba de fiesta y tampoco había sido un robo.

¿Quien era Sandra Viviana Cuellar?

Una mujer sensible, luchadora, bailarina, amiga, hija, hermana, compañera, comprometida con las luchas y reivindicaciones ambientalistas y sociales.
Sandra acompañó la campaña "desiertos verdes" contra los monocultivos de bosque y eucalipto que secan las fuentes de abastecimiento de agua de muchos campesinos. Así mismo, lideró en el Valle del Cauca la iniciativa del agua como un derecho humano fundamental. Antes de su desaparición, estaba convocando a las organizaciones ambientalistas de Cali que trabajan alrededor del tema agua para su movilización en defensa de este valioso recurso natural.

En este sentido, el caso de Sandra Viviana seguramente no es un crimen pasional como lo ha querido plantear la SIJIN, no fue un grupo satánico como plantean algunos o un rapto de un grupo subversivo. Estas hipótesis no han hecho más que desviar las investigaciones e influenciar familiares y amigos con el propósito de acallar sus voces y desligar la responsabilidad del Estado por acción y/u omisión por este crimen de lesa humanidad como es la desaparición forzada; drama que viven más de 159.615 familias en el país, de acuerdo al Registro Único de Víctimas. 

Saludamos al IV Carnaval por la Vida en contra de la desaparición como una expresión de lucha y resistencia contra la desaparición forzada, y como reivindicación de la vida y la cultura. Estos espacios donde diversas organizaciones sociales se reúnen a reclamar sus compañeros y compañeras de lucha son la evidencia que la desaparición forzada golpea tanto familias como el movimiento campesino, obrero y popular.

Estas organizaciones sociales, las mismas que se tomaron pacíficamente la iglesia del centro de Bogotá reclamando sus desaparecidos y muertos, han sufrido en los últimos meses la arremetida del terrorismo de estado asesinando activistas, defensores de derechos humanos, ambientalistas que se oponen a la injusticia en la cual está sumergido este país.

Por esta razón, las mujeres farianas nos solidarizamos con estas familias y organizaciones diciendo nosotras también somos Sandra Viviana, Marcela Tombe, Klaus Zapata, Alexander Ome, Milton Escobar, Cristian Castiblanco, Jorge Castiblanco, Alex Carrillo, William Castillo…

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