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martes, 19 de abril de 2016

Saludo a las madres comunitarias


Dignos de admiración son aquellos, quienes no se quedan solo a observar desde la pasividad como los poderosos les castran sus sueños, sino que con valentía, elevan su voz para reclamar lo que les pertenece.

Cuando aún yo era muy joven murió mi señora madre, dejando cinco huérfanos, entre los que se contaba una bebe de apenas 16 meses de nacida y otro niño de cuatro años. No obstante  los cuidados y la dedicación de mi padre, quien asumió con altura la responsabilidad de sacar adelante a sus críos huérfanos, considero que le hubiese sido mucho más difícil esa labor, sobre todo la crianza de los dos más pequeños, si no hubiesen acudido en su ayuda las madres comunitarias; esas mujeres que cumplen una labor  verdaderamente loable.

Fue allí, en los hogares infantiles, donde mis dos hermanitos recibieron las primeras nociones de educación básica e hicieron sus primeros pinitos sobre la vida en comunidad. Este fue, para ellos, durante algunos años su segundo hogar, y hoy, cuando ya son adultos, aún conservan gratos recuerdos de aquellos días. 

Empero, la labor tan grande que cumplen dentro de la sociedad, como quiera que se trata nada más y nada menos que de las primeras pinceladas de una obra que tiene incidencia directa en el futuro de nuestro pais, el estado colombiano tiene a estas madres comunitarias totalmente abandonadas, obligándolas a cumplir su tarea con sus propios recursos, con sus propias fuerzas. Esa es la cruel realidad. 

Asi como son ejemplo en la estructuración de hombres y mujeres para el futuro, estas mujeres, también son ejemplo a la hora de luchar por sus intereses. Y lo que han hecho estos días es verdaderamente digno de admirar, como digno de admirar también lo es el apoyo y la solidaridad que les brindaron muchos sectores, que ante tal suceso no pudieron más que sensibilizarse y sentir como propia su causa. Esto demuestra que la mayoría de colombianos, que a la postre son quienes sistemática y vergonzosamente han venido siendo discriminados por quienes detentan el poder, no son indiferentes ante el padecimiento ajeno, máxime, cuando se trata de exigir la reivindicación de sus derechos.

Sin duda alguna, muchos de los que acudieron con alguna ayuda al lugar donde se encontraban concentradas las madres comunitarias esperando ser atendidas por los altos funcionarios del ICBF en su niñez debieron ser acogidos por estas mujeres.
La necesidad de una nueva Colombia, en paz, donde la injusticia social no tenga cabida, se hace cada día más urgente, más apremiante, y para ello es indispensable la unidad de todos en torno a ese propósito.

Un abrazo a todas las madres comunitaria de Colombia.

Luis David Celis 
Guerrillero del bloque comandante Jorge Briceño 
 FARC EP

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