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viernes, 27 de mayo de 2016

FARC: “Estamos preparándonos para hacer política”

Desde los campamentos en el Yarí, habla Mauricio Jaramillo. La pedagogía para la paz y el trabajo político son las principales actividades que ocupan hoy buena parte de la guerrilla de las FARC-EP

Mauricio Jaramillo, miembro del Secretariado de las FARC-EP en entrevista exclusiva para VOZ.

Mauricio Jaramillo, miembro del Secretariado de las FARC-EP en entrevista exclusiva para semanariovoz.com

Redacción Política

El integrante del secretariado de la organización insurgente, Mauricio Jaramillo, está dedicado a la pedagogía de paz entre sus tropas y preparando a la guerillerada para el nuevo momento político que se avecina. Hablamos con Mauricio Jaramillo en medio de las selvas del Yarí. Uno de los arquitectos de la agenda que dio inicio al diálogo habla sobre el proceso de La Habana y los retos que se plantean para la guerrilla.

–¿Quién es Mauricio Jaramillo?

–Soy médico de profesión, un paisa que desde muy temprano emigré hacia áreas del Tolima, estudié en Caldas y Antioquia, desde muy temprano conocí al Partido Comunista, a la Juventud Comunista, y desde esta perspectiva, conocí a las FARC; tenía 13 años, en el colegio conocí más en detalle por qué había guerrilla y en ese tiempo, supe por qué los cubanos peleaban, conocí el sentido de lo que representa el Che, figura legendaria de la lucha social y comencé a sentir ganas también de pelear.

–Usted fue uno de los primeros negociadores que llegaron a La Habana; ¿qué razón tuvo para devolverse a estos terruños?

–Bueno, para mí fue un honor haber estado en La Habana, haber podido pelear, discutir, contribuir a la elaboración de la Agenda, era necesario que otros de mis compañeros, que también tenían mucho que aportar a este proceso, con otras experiencias estuvieran allí. Esa fue la razón para devolverme a Colombia.

La esencia de la paz

–¿Mauricio, cuál es el significado de la paz para las FARC-EP?

–Uno quisiera que en este momento nuestro país cogiera un rumbo distinto, nosotros estamos ahora hablando de paz, la paz para nosotros es lo máximo a que hemos aspirado toda la vida, hemos estado cuatro veces sentados para dialogar pero no hemos logrado nada, porque la contraparte no se presta, y está escudriñando a ver de qué forma nos acaba, ese ha sido siempre el objetivo del enemigo. La aspiración de nosotros es lograr una paz con justicia social donde se asome todo el pueblo colombiano y donde también se apropie de esa posibilidad y que con nosotros luche.

Toda la vida en el Partido Comunista nos han enseñado que la principal bandera es la paz y de eso estamos convencidos. Un pueblo sin paz es muy difícil que alcance la felicidad y ese podría ser un mensaje para el pueblo colombiano, con mucha alegría y beneplácito estamos luchando, aunque sabemos que no es fácil, el enemigo se esconde detrás de un ganadero, de un industrial, de un mafioso, de las cosas más absurdas que puedan existir en la sociedad.

–¿La desaparición de comandantes como Alfonso Cano, Raúl Reyes, Jorge Briceño, pudieron afectar en algún momento las conversaciones?

–Indudablemente que sí, y quiero ejemplificarlo con el caso del camarada Alfonso, cuando a él lo asesinaron estaba en ese momento adelantando las conversaciones con el Gobierno, estando en el departamento del Valle llegó una información a través de un conocido de Pablo Catatumbo, que el Gobierno estaba interesado en conversar con nosotros. Hay una segunda carta del presidente Santos, en la que dice que es posible llegar a unos acuerdos para abrir una mesa, pues la agenda del Caguán se ve reflejada en unas futuras conversaciones.

Y el camarada Alfonso dijo, vamos a mirar cómo se presenta esto. Mientras seguían los operativos militares en esa área, bombardeos, ametrallamientos, combates permanentes; en medio de esa situación hicimos una consulta interna y el Secretariado acordó adelantar conversaciones con el gobierno de Santos, el pueblo se dio cuenta de la forma como le respondió.

Las diferencias

–Hablando de los intentos de negociación anteriores ¿qué tiene el de La Habana que ha podido casi culminar exitosamente?

–Hemos hecho cuatro intentos, en donde en el libreto del establecimiento y de los gobiernos no estaba el interés verdadero de llegar a una paz. El desarrollo de la teoría de la Seguridad Nacional impidió el éxito de esos procesos, con la teoría del enemigo interno, esta teoría siempre ha estado atravesada en todos los intentos de negociación que han buscado las FARC para Colombia, por eso se dio el genocidio de la Unión Patriótica, son muchas condiciones y variantes las que se ponen sobre la mesa. Pero indudablemente hay variantes económicas que hacen que los intereses de los gobiernos cambien.

–En esos cuatro intentos de paz siempre rondó el tema de la tierra como un imperativo.

–Nuestros primeros hombres fueron campesinos y la tierra era el principal problema que atravesaba todas las situaciones sociales en Colombia, este era un país agrario, el desarrollo económico obedecía al campo, entonces las FARC-EP, nacen siendo campesinas y luchan por la tierra en un país donde han existido y seguirán existiendo terratenientes. Terratenientes que se convirtieron en gamonales de pueblo y fueron capaces de crear poder para su beneficio y lo ampliaron y es una de la causas del conflicto. En los campos principalmente, edificaron su poder, el gamonal hizo una forma de hacer política y con su estilo impuso votos y se mantienen al punto que extienden el latifundio hasta nuestros días. Una modalidad de desarrollo de rezago que impide la modernización.

–Ahora le pregunto: ¿Cuáles son las principales diferencias en las agendas propuestas para el proceso de Casa Verde, el Caguán y La Habana?

–Los momentos de la política nacional. Yo recuerdo que en 1.990, en el Gobierno de César Gaviria, profundizó el neoliberalismo, con el cuento de la apertura económica. Ahora hay una nueva arremetida de la derecha en el mundo, desestabilizando procesos de avances sociales como los de la región o el Medio Oriente profundizando las contradicciones que genera el neoliberalismo, y en esas tensiones tan fuertes tiene que darse un cambio. En el caso colombiano aspiramos que el cambio sea positivo para el pueblo parando la guerra y transitando hacia un nuevo momento de la lucha social.

La tensión

–¿Cómo se ve reflejada esa tensión en Colombia?

–En la profunda pobreza y desigualdad que padece el pueblo colombiano. Parando la guerra el país tiene la posibilidad o la alternativa de poder vivir mejor. Continuar la lucha por los cambios sociales para que la gente tenga seguridad social, estudio, es decir que tenga las cosas mínimas para poder vivir con dignidad, esta es una de las principales razones por las que hoy podemos decir que mientras el pueblo defienda los diálogos se abre la puerta para los cambios.

–¿Cuál es su papel, ahora, en la guerrilla?

–Fundamentalmente en esta etapa estamos informando a la guerrilla, para que ninguno de nuestros combatientes quede al margen de la importancia de este acuerdo, se les informa a todas las unidades lo que ocurre en La Habana y paralelamente estamos discutiendo, enriqueciendo nuestro propósito de paz, para que todos los camaradas entiendan los recovecos que tienen las conversaciones. Nos estamos preparando para una nueva forma de hacer política, esto ha sido una riqueza para todos nosotros y modestamente estamos al frente.

–Usted ha tenido tiempo de conversar calmadamente con las guerrilleras, ellas qué piensan de lo que se aproxima?

–Yo llevo más de 35 años y he conocido la vida de las guerrilleras desde cuando eran muy poquitas, hoy son muchas las guerrilleras que integran nuestras filas. Ellas, compartiendo las mismas ideas y objetivos, y en esa medida las he visto crecer en todos los aspectos. De manera que ellas al igual que nosotros aspiramos a que la vida nos permita construir una Colombia distinta.

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