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jueves, 5 de mayo de 2016

Las FARC-EP en el parque Víctor Hugo de La Habana

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Por Gabriel Ángel

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El tres de mayo, a eso de las diez de la mañana, los vecinos y transeúntes del parque Víctor Hugo, en las calles 21, 19 y H de El Vedado, en La Habana, se vieron sorprendidos por la repentina aparición de una camioneta blanca de la que descendieron un grupo numeroso de hombres y mujeres. Un par de señoras mayores y pasadas de kilos trotaban alrededor del parque, precedidas unos metros por una joven morena de cuerpo escultural que parecía inspirarlas.

Todas y todos se sintieron atraídos por la sorpresiva aparición. En un santiamén los recién llegados bajaron del vehículo un atado de herramientas de jardín y unos minutos después se dedicaban a barrer las hojas secas, recoger las ramas abandonadas y a lavar y pulir el monumento edificado en la esquina oriental del parque. Cinco hermosas mujeres vestidas de manera deportiva llamaban la atención entre el grupo que podía calcularse en veinte personas.

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De la camioneta blanca también habían bajado un conjunto de plantas envueltas todavía en bolsas de invernadero, y varios entre ellos, palines en mano, escarbaban la tierra con intención evidente de sembrarlas alrededor del monumento. El jardinero encargado del lugar les conversaba y se ponían de acuerdo en el modo de traer varios baldes de agua para cumplir el aseo del monumento y rociar la tierra a fin de cavar con más facilidad en el duro suelo veranero.

Como si fueran hormigas que tuvieran que cumplir su tarea, los inesperados visitantes se aplicaron de modo apresurado a su trabajo. Pronto comenzaron a acercarse los vecinos a preguntar de qué se trataba aquello. Así se enteraron de que eran colombianos, guerrilleros de las FARC, a cuya cabeza se hallaba animoso el viejo Ricardo Téllez, del Secretariado Nacional. Las muchachas se llamaban Camila, Nasly, Mery, Sarita y Antonia. ¡Qué guerrilleras tan lindas, señor!

El parque es un lugar extraordinario. No sólo por los grandes álamos que con sus enormes ramas proporcionan frescor. También hay muchos palos de mamoncillo, ceibas que con su tronco orgulloso se elevan a lo alto, y palmas de todas las clases con sus abundantes hojas que recuerdan la selva y el mar. Más no se trata sólo de lo natural. En él convergen de modo prodigioso una suma de historias, de personajes y luchas que hablan de variados pueblos y sueños.

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El jardinero explica que el parque es un homenaje al gran escritor francés, autor entre otras grandes obras de Los Miserables y Nuestra Señora de París. Pero que no es por ello que lo homenajean allí con un monumento portentoso desde el año 1937, o al menos no sólo por eso, sino porque Víctor Hugo fue un enamorado de la causa de la independencia de Cuba de España, un apologista de la lucha de los mambises y de la justicia de su heroica guerra.

E invita a comprobarlo en la esquina norte. Una placa de bronce atestigua que el parque está consagrado a Víctor Hugo, defensor de nuestra independencia e hijo de Francia, patria universal de la cultura y la democracia. A un lado de la cara esculpida del maestro francés hay frases suyas como estas, Ninguna nación tiene el derecho de asentar su garra sobre otra, En este conflicto entre España y Cuba, insurgente es España, descubrir una isla no da el derecho de martirizarla.

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Por eso aman los cubanos a Víctor Hugo. Del mismo modo que aman a Martí, quien en su deambular por Europa pudo conocerlo antes de que el poeta francés muriera. Precisamente en la esquina sur del parque se halla un instituto preescolar, La Muñeca Negra, por el cuento del apóstol, en el que Piedad, una niña que cumple ocho años, prefiere a Leonor, la muñeca negra de una trenza, sobre la de cabellos rubios, ojos azules y traje de seda que le regalaron sus padres.

En el umbral del preescolar, una maestra mora de muchos años enseña a niñas y niños el poema de la poetisa cubana Julia Bustos, El mayor castigo. El domingo será día de la madre y algo debe prepararse. Los niños corean los versos que recita su preceptora, El mayor castigo que se puede recibir por haberse portado mal no será prohibirme jugar, ni mandarme acostar, ni dejarme sin cenar, pero si me dices "no te quiero más" entonces mamita, me pondré a llorar.

Un poco atrás del preescolar se halla el monumento a Francisco Pi y Margall, ¿Qué colonia se levantó contra su metrópoli que más valiera ni más esclarecidos hombres tuviera en la literatura en las ciencias y en las artes? Sentiría morir sin haberla visto libre e independiente. 1900. La placa conmemorativa lo describe como el responsable de la Logia masónica Pi y Margall de La Habana. Los masones surgieron en la lucha contra las monarquías absolutas, siglos atrás.

Un tanto hacia el oriente otro monumento rinde homenaje al poeta nacional rumano Mihai Eminescu. Un verso suyo recuerda su espíritu, Si después de la muerte no existe recompensa, haced que en este mundo os den la parte justa. ¡Igualdad para todos, vivid como hermanos! Más allá, ante los ojos intrigados de los visitantes habituales del parque trabajan los de las FARC. En el monumento que procuran brillar, una placa contiene una frase de Fidel Castro.

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La tozudez, la intransigencia, la crueldad, la insensibilidad ante la comunidad internacional del gobierno británico frente al problema de los patriotas irlandeses en huelga de hambre hasta la muerte, recuerdan a Torquemada y la barbarie de la inquisición en plena edad media. ¡Tiemblen los tiranos ante hombres que son capaces de morir por sus ideas, tras sesenta días de huelga de hambre! Al lado de ese ejemplo, ¿qué fueron los tres días de Cristo en el calvario, símbolo durante siglos del sacrificio humano? ¡Es hora de poner fin, mediante la denuncia y la presión de la comunidad mundial, a esa repugnante atrocidad!

Sí, lo que hicieron los de las FARC-EP el 3 de mayo, fue pulir el monumento para sumarse al merecido homenaje mundial en memoria de los patriotas norirlandeses, finalmente triunfantes en 1998 con el Acuerdo del Viernes Santo. Diez de ellos murieron en la huelga de hambre contra el cavernario gobierno de Margaret Thatcher en 1981, y trece más lograron sobrevivir tras la dura prueba. Bobby Sands, oficial al mando del IRA fue el primero en fallecer el 5 de mayo.

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Cien mil irlandeses acompañaron su cadáver hasta el sepulcro y su muerte desencadenó masivas protestas nacionalistas en Irlanda del Norte. Veintiséis días antes había sido elegido por votación popular como miembro de la Cámara de los Comunes del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El gobierno británico tachó su lucha de criminal y terrorista. Los mártires de la prisión de H-Block jamás saldrán del corazón de los pueblos que aman la causa de la justicia.

El internacionalismo es uno de los mayores valores que inspiran la lucha de los revolucionarios. Así como el parque Víctor Hugo de La Habana, cuyos mayor cuidado y atención reclaman los vecinos alarmados, revela en sus placas el amor de todos los pueblos por la libertad, las FARC-EP con Timoshenko a la cabeza, colocarán una ofrenda floral en el monumento. Queríamos que todo el mundo lo supiera.

La Habana, 5 de mayo de 2015.

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