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jueves, 9 de junio de 2016

¡El gran reto de la PAZ!


Rafael Reyes Malagón
Militante PCCC

El procurador y toda la extrema derecha del país, incapaz de incidir políticamente en los diálogos de La Habana encuentran en las salidas guerreristas la única opción para supuestamente, terminar la guerra. Insisten equivocadamente en continuar una larga y dolorosa brega que ha intentado por vía militar, acabar a las FARC– EP, al pueblo colombiano.

Quiero aprovechar esta ocasión para contarles a los colombianos que leerán estas líneas de los valerosos y orgullosos guerrilleros y guerrilleras de las FARC-EP que conocí hace unos días en las montañas de Colombia. La esperanza de cambio en sus ojos y los anhelos de paz en sus voces son un aliciente para que todos continuemos insistentes buscando los caminos menos dolorosos para nuestra Colombia y las de las nuevas generaciones. 

Jóvenes, como muchos de este país que nos encontramos cercados de manera violenta por las pésimas condiciones laborales, por la inexistencia de servicios médicos de calidad, por la exclusión política histórica, por la amenaza del paramilitarismo, pero que hoy quieren decirle a cada uno de los colombianos, no más guerra, démosle una oportunidad a la paz. 

Planteamiento que hacen desde su convicción política y por supuesto desde su condición humana individual. Poder abrazar a sus familias, estudiar música, enfermería, medicina, agronomía, veterinaria, todos deseosos de prestarse a una sociedad reconciliada alrededor de nuestra patria. Poder acabar la guerra a la que fueron obligados asistir como única manera de ser escuchados y de preservar la vida ante el sicariato paramilitar.

Es un gran reto. Pensaba interiormente cuando escuchaba de manera desprevenida sus sueños y proyectos ante la rancha del campamento, puesto que la gran prensa y el bloque de poder ha usado entre sus tácticas de guerra el desprestigio, la satanización. Los muestran como monstruos inhumanos, no faltan ejemplos para recordarlo. Que equivocados están los señores de la guerra.

Ante mi encontré jóvenes enamorados de la vida y del proyecto revolucionario, compañeros de partido que ansían trabajar desde la "civil" (así se refieren a las condiciones de trabajo nuestro) y aportar su experiencia al amplio movimiento social que debe lograr la paz, no habrá desmovilización. Lo que habrá es la movilización política por los cambios que son urgentes para nuestra patria. De eso están seguros.

Por eso mi llamado hoy es para la sociedad colombiana, es necesario que abramos los corazones y reconozcamos las condiciones reales que generan el conflicto social y armado y unamos fuerzas para cambiarlas. 

Es hora de hacer por nosotros y por nuestra patria soberana el mayor de los esfuerzos para acabar la guerra y permitir a todos los que hoy nos encontramos en campamentos, barrios, universidades, oficinas, escuelas, fabricas, mercados, y muchos lugares más, expresarnos y aportar nuestros latidos VIVOS por una Nueva Colombia. 

Abrazos a los camaradas que al sonido del churuco esperan un tinto para empezar cada día.



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