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martes, 28 de junio de 2016

Nuestro júbilo por los acuerdos alcanzados

Por Rubén Zamora 


La historia de Colombia se dividió en dos: la época de 52 años de guerra y la que inicia con la construcción de una paz estable y duradera.

Aplausos a las delegaciones de las FARC-EP y del gobierno nacional por esta trascendental noticia; a los gobiernos de Cuba y Noruega que como garantes de las conversaciones han ayudado a sortear momentos difíciles; a los gobiernos de Venezuela y Chile que han acompañado este proceso con el mayor deseo de paz; a la comunidad internacional por sus buenos oficios; y aplausos Colombia por no dejarse arredrar, ni contagiar de pesimismo, ni afectar de la mala fe de quienes prefieren que prosiga el derramamiento de sangre.

Los guerrilleros y guerrilleras estamos contagiados de optimismo y emoción. Durante décadas hemos atravesado difíciles circunstancias esperando este momento, deseosos de darle al país esperanzas de una vida mejor. Seguiremos trabajando más tiempo por la Colombia que soñamos, con mayor devoción a nuestro pueblo, porque es él la razón más grande de nuestra inspiración política.

Fui testigo que, desde que se inició este proceso, el camarada Timoleón Jiménez imaginaba el momento en que todas las iglesias lanzaran las campanas al vuelo anunciando la firma del fin del conflicto. Así nos lo expresó una vez en una conversación que sostuvimos antes de anunciarse la etapa pública de las conversaciones de paz. Pues bien, Timo, se está cumplido el sueño. En muchas iglesias del país, al mediodía del jueves 23 de junio, sonaron las campanas de la reconciliación.

Gracias comandantes del Secretariado por su sapiencia y perseverancia por la paz de Colombia. Honor y gloria al ejemplo de los camaradas Manuel, Jacobo, Alfonso y muchos más que sentaron bases para hacer posible este propósito. Memoria a todas y todos los combatientes que con sacrificio refrendaron su amor a la Colombia de Bolívar. Solidaridad perenne con todas las víctimas de la guerra, la paz premiará su sufrimiento. Iguales sentimientos para las familias de militares y policías, y también para ellos, que honrando su juramento institucional, murieron en combate o resultaron heridos.

Entre todos y todas vamos a hacer mucho por todos y todas. Esa es nuestra voluntad. La lucha por terminar la guerra está llegando a su fin y empieza la lucha por construir una paz estable y duradera.

Vamos a trabajar por la paz con el mismo entusiasmo y optimismo que nos embarga en este momento al recibir las sorprendentes palabras que anunciaron la terminación de la guerra. Colombia y la comunidad internacional, tan inmejorablemente representada en la firma de este nuevo acuerdo sobre el fin del conflicto, harán cumplir la palabra empeñada.

Preparémonos para grandes marchas hacia la concreción efectiva de la paz. Los acuerdos tan solo señalan el horizonte.

Montañas de Colombia, 27 de junio de 2016.

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