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lunes, 18 de julio de 2016

A propósito del paro camionero


Conversaciones en La Habana y protestas en Colombia 

A propósito del paro camionero


El paro camionero evidencia varias problemáticas de la sociedad colombiana, que deben ser resueltas si de verdad se trata de alcanzar la convivencia pacífica. Cada protesta ambientada por el espíritu crítico, propositivo y transformador del proceso de paz, desnuda las contradicciones del modelo de desarrollo que la contraparte no quiere discutir en La Habana. El gobierno de Juan Manuel Santos demuestra una vez más su opción por beneficiar los sectores productivos de las clases que siempre han sido privilegiadas, perjudicando los eslabones más débiles del proceso de producción. Los altos costos de los peajes, de la gasolina, de los fletes y del transporte en general, terminan encareciendo la vida de los ciudadanos de a pie mientras se enriquecen los de siempre. 

Quieren llenar a Colombia de peajes. Se ha promocionado con bombos y platillos los macro proyectos de infraestructura vial de la llamada Cuarta Generación. Se trata de contratos de concesiones con Asociaciones Público Privadas, en las cuales los banqueros y las grandes empresas nacionales y multinacionales de la construcción invierten en esta infraestructura. Esta política tiene origen en la crisis de la sobreproducción que obliga a los inversionistas a colocar sus excedentes de capital en la construcción del multimodalismo del transporte: vías, ferrocarriles, navegabilidad de los ríos, aeropuertos y puertos. Esto ante la crisis de otros sectores de la producción como la industria que antes canalizaba el capital. Inversión que pretenden recuperar con peajes caros. Por esta razón no solo protestan los camioneros también se han presentado protestas de las comunidades en los departamentos del Atlántico, Cesar y La Guajira, rechazando los peajes instalados incluso sin comenzar las obras. 

Gasolina cara con petróleo barato. Con el boom minero energético terminaron beneficiándose las multinacionales petroleras y los inversores privados que ya tienen un porcentaje de la propiedad de ECOPETROL. El colombiano de a pie no sintió que el exitoso negocio le beneficiara absolutamente en nada. La construcción de la Refinería de Cartagena termina beneficiando la corrupción multinacional con impunidad, siendo casos ejemplares los gobiernos entreguistas de Uribe y de Santos. Los colombianos han reclamado durante años el cambio en la fórmula para fijar el precio de la gasolina, cuyo incremento se siente sobre todo en el costo de la alimentación. Es totalmente inexplicable e inaceptable que con la reducción del precio del petróleo continúe aumentando el alza de la gasolina. El alto precio del combustible también beneficia los ingresos del gobierno. ¿Para la justicia social? No. Para ahorrarle tributos a los ricos y ejecutar obras requeridas para sus negocios. 

Fletes baratos benefician a los grandes exportadores e importadores. Los pequeños y medianos transportadores tienen razón cuando dicen que "no pueden subsidiar las exportaciones". Mientras los grandes empresarios del comercio exterior pagan bajos precios en el transporte por las carreteras del país, se benefician de los precios de venta en el exterior y en el interior del país. Los exportadores pagan fletes baratos en pesos colombianos mientras cobran en dólares. A su turno, los importadores pagan fletes baratos y cobran duro por los productos elevando el costo de la canasta básica familiar, los bienes alimentarios y no alimentarios. La inflación aumenta de cuenta del enriquecimiento de lo que el Ministro de Hacienda llama ganadores en la competencia donde sobrevive el más fuerte. Los perdedores en el neoliberalismo somos los mismos de siempre. 

La chatarrización beneficia los grandes empresarios del transporte de carga. Nadie niega la posibilidad de modernizar el transporte de carga en el país que, según los camioneros, "tiene un atraso de 50 años". Pero además de la corrupción propia de un Estado gansteril como el colombiano, la política de chatarrización termina beneficiando los grandes empresarios que tienen el capital para reponer su parque automotor. En esta competencia desleal propia del capitalismo se excluyen los pequeños y medianos empresarios del transporte. Y como si fuera poco no se les ofrece ninguna posibilidad para migrar hacia otro sector productivo, generando aún más desempleo y sumando más angustia a las ya precarias condiciones de trabajo de los camioneros. 

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo 

Bloque Martín Caballero.

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