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martes, 26 de julio de 2016

La rebeldía de un pueblo

Por  Juana Azurduy

La rebeldía de un pueblo

El 26 de julio de 1953, el pueblo de Santiago de Cuba se despertó con el retumbar de los tiros entre el ejército de la dictadura de Fulgencio Batista y un grupo de revolucionarios dirigidos por Fidel Castro.

El plan había sido elaborado con sobrado cuidado: se atacaría el cuartel Moncada, segunda fortaleza militar más importante del país y desde ahí se convocaría a una huelga general. Arrebatándole las armas al enemigo, el camino sería más fácil, y como resguardo estaba al pie de la ciudad de Santiago la Sierra Maestra.

Esa acción tendría un significado demasiado importante para Cuba. En primer lugar sería una victoria militar sobre la dictadura que desde 1952 había ahogado toda garantía constitucional y estaba convirtiendo el país en un casino gigante.

Los protagonistas de esta acción no habían sido militares profesionales, sino estudiantes que organizados para restaurar el estado de constitucionalidad en el país y lograr una serie de transformaciones sociales urgentes, por ejemplo, la reforma agraria.

El 26 de julio también sería la puesta en práctica de la vía armada, tantas veces propuesta por la juventud revolucionaria en las décadas del veinte, el treinta y el cuarenta, en especial Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras. El asalto al cuartel Moncada era la reivindicación de todas las personas que habían derramado su sangre por una Cuba libre y soberana.

Como muestra de que no era un caso aislado, sino la continuidad de un proceso de luchas por la liberación nacional, la acción estuvo dedicada a José Martí, el hombre más importante del independentismo cubano, el que se había planteado la construcción de una república "…con todos y para el bien de todos…"

1953 era el año del centenario del natalicio de Martí y no había mejor manera de celebrarlo que la victoria del pueblo sobre la opresión militar.

El asalto al Moncada no salió como se había planeado. Hubo errores humanos, falta de experiencia, casualidades, en fin, muchos elementos que no permitieron la victoria en ese momento. Muchos de los asaltantes cayeron en combate, otros murieron en las torturas y solo una pequeña parte conservó la vida pagando cárcel.

Sin embargo, fue un punto importante en la historia de Cuba. Dio a conocer al grupo de jóvenes que en ese momento se llamaban "Movimiento" y que luego de esa acción serían el "Movimiento 26 de julio". No fue una victoria militar, pero sí política: demostró la vulnerabilidad de la dictadura y la existencia de una propuesta de país distinta expresada después en el famoso alegato de Fidel "La historia me absolverá".

El Movimiento 26 de julio transformó la derrota en victoria y con eso catapultó la reorganización de su lucha y ganó el apoyo popular. 

Mientras todo parecía estar perdido, los moncadistas continuaron estudiando en la cárcel, formándose políticamente. Fuera del presidio otra gente fortalecía las redes de apoyo al Movimiento 26 de Julio en las ciudades, principalmente.

Con una amnistía los moncadistas quedaron en libertad. La lucha continuaría en México, con los preparativos de una expedición que daría inicio a la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra que no paró hasta el triunfo del 1ro de enero de 1959.

Ante cualquier tropiezo en esos años, se recordaba lo ocurrido en el Moncada y se tomaba como ejemplo de la tenacidad del pueblo cubano en la búsqueda de su liberación a toda costa. Por eso la Revolución Cubana conmemora cada 26 de julio como el Día de la Rebeldía Nacional.

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