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lunes, 8 de agosto de 2016

Intervención del comandante Carlos Antonio Lozada en Villavicencio sobre Acuerdo 23 de junio y Protocolos.

Intervención del comandante Carlos Antonio Lozada en Villavicencio sobre Acuerdo 23 de junio y Protocolos.

Villavicencio, agosto 8 de 2016.

Intervención del comandante Carlos Antonio Lozada en Villavicencio sobre Acuerdo 23 de junio y Protocolos.

Señores:

General Javier Pérez Aquino.

Jefe de Observadores de la misión de NNUU en Colombia.

General Javier Flórez, Jefe de la Subcomisión Técnica

Doctor, Sergio Jaramillo.

Alto Comisionado para la Paz.

Delegados de los países garantes, Cuba y Noruega.

Representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Distinguidos delegados y delegadas del Gobierno Nacional.

Compañeros delegados de las FARC-EP.

Señores y señoras presentes en esta sala.

Hermanas y hermanos colombianos.

En el día de ayer se cumplieron 197 años de la Batalla de Boyacá, en la que los anhelos rebeldes dirigidos por Bolívar cortaron los lazos que nos subyugaban a España. Esta conmemoración se da en medio de una coyuntura histórica de gran trascendencia para nuestra nación, tras 52 años de una confrontación fratricida que ha causado inmenso dolor a la patria y gran preocupación a los pueblos hermanos.

El resultado de estos trágicos años sobrepasa los 250.000 muertos entre civiles y combatientes; 6 millones de desplazados internos; 50.000 detenidos y desaparecidos. Además, 7 millones de hectáreas de tierra fueron expropiadas a sus humildes dueños. Se cuentan por millones los compatriotas en el exilio por razones principalmente políticas. También han sido asesinados  centenares de dirigentes sindicales, líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Si las solas cifras son aterradoras, aterra mucho más cuando se logra comprender que tras cada una de esas cifras se oculta el drama humano de millones de colombianos y colombianas, que han padecido en cuerpo y alma los desgarramientos de un conflicto que les fue impuesto y que nunca debió producirse.

El día que inició su trabajo la Subcomisión Técnica del Fin del Conflicto, no dudamos en afirmar: "Terminar una guerra como la que nos hemos visto obligados a protagonizar desde orillas opuestas, es la más importante e histórica misión que nos pudieran haber encomendado".

El pasado 23 de junio, en acto solemne, los jefes de las respectivas delegaciones firmaron el Acuerdo del Cese al Fuego y hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas, resultado del trabajo de la Subcomisión Técnica del Fin del Conflicto.

El acuerdo firmado en esa fecha y  los protocolos que entregamos el día 5 de agosto a la Mesa suman más de 90 páginas redactadas de manera conjunta, por representantes de dos fuerzas que durante años nos enfrentamos a muerte. Algo impensable hace apenas unos meses.

Hemos corroborado que el diálogo civilizado y respetuoso hace posible encontrar caminos distintos al enfrentamiento armado para dirimir las diferencias.

Suspendidas las acciones bélicas, nunca más deberán utilizarse las armas en la política interna por parte de ningún sector económico, político o social. Mucho menos por parte del Estado, cuyas armas han sido confiadas por la sociedad para la protección de la soberanía nacional, el territorio patrio, el espacio aéreo y sus mares. Respetar esta premisa es condición esencial para que el doloroso enfrentamiento entre hermanos no vuelva a repetirse. 

Con los protocolos firmados, las FARC-EP ratificamos nuestro compromiso con la terminación del conflicto armado y sentamos las bases para que la implementación del Acuerdo del Cese al Fuego y Hostilidades Bilateral y Definitivo se pueda llevar a la práctica.

Con el cierre de este doloroso capítulo de enfrentamiento fratricida surgirá una Nueva Colombia.

Una Colombia en la que nadie sea perseguido, muerto o desaparecido en razón de sus ideas políticas.

Una Colombia sin Escuadrones Antidisturbios entrenados para reprimir a sus compatriotas que se movilizan para reclamar sus derechos fundamentales.

En el horizonte de la democracia avizoramos una Colombia donde la Policía Nacional retome su carácter de fuerza civil armada, dedicada a brindar seguridad a la ciudadanía y a luchar contra el crimen organizado.

Una Colombia sin Escuadrones de la Muerte y grupos armados privados al servicio de élites económicas y políticas.

Pero más allá del silenciamiento de los fusiles, aspiramos una paz con justicia social. Eso es lo que clamamos las mayorías nacionales. 

Es necesario que la paz se traduzca en una democracia fortalecida, en acceso a trabajo digno y en igualdad de oportunidades. Para que todos los colombianos y todas las colombianas podamos tener educación, salud, vivienda digna y bienestar social.

Debemos cerrar la brecha entre la Colombia que goza de todos los beneficios del desarrollo, incluyendo los avances tecnológicos y la Colombia marginal privada de los más básicos servicios públicos. 

Por lo tanto, el cumplimiento de los acuerdos exige el compromiso de que los recursos hasta entonces invertidos en la guerra fluyan hacia la paz.

Nosotros estamos conscientes del papel que nos corresponde asumir en ese camino. Nuestro compromiso seguirá vigente por la defensa de los derechos del pueblo desde otros espacios.

Sabemos que el país necesita de nuestro aporte, así como de unas Fuerzas Armadas comprometidas de manera decidida con la defensa de la soberanía, el territorio nacional, el espacio aéreo, los mares y las riquezas que nos regaló la naturaleza.

El arduo trabajo que desarrollamos conjuntamente en la Subcomisión Técnica de Fin del Conflicto, en los últimos meses, es la prueba de que si es posible superar las diferencias que nos distanciaron, y este es el legado que, con mucho orgullo y amor, dejaremos a las presentes y futuras generaciones de colombianas y colombianos.

No podemos terminar estas palabras sin expresar nuestro agradecimiento a los países garantes, Cuba y Noruega, a los países acompañantes, Chile y Venezuela, y al Comité Internacional de la Cruz Roja, por su generosa contribución a la paz de Colombia.

¡La paz es ahora y con el apoyo de todos los colombianos y las colombianas vamos a construirla!

 

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

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