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lunes, 29 de agosto de 2016

Se acabó la guerra

"Tras los cientos de dificultades que atravesaron los Diálogos de la Habana, el Cese del Fuego y las Hostilidades, de manera definitiva, contra el Estado colombiano, simboliza los sueños de quienes apuestan por una Colombia diferente, más democrática, justa y equitativa"


Se acabó la guerra

El 28 de agosto de 2016 a las 3:45 pm en las instalaciones del Hotel Nacional de la Habana (Cuba) se desarrolló la rueda de prensa donde Timoleón Jiménez, el Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, en presencia del Secretariado y la Delegación de Paz de las FARC-EP, ordenó al total de la guerrillerada el Cese del Fuego y las Hostilidades, de manera definitiva, contra el Estado colombiano, a partir de las 24:00 horas de la noche del mismo día.

En correlación con la firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, del 24 de agosto del 2016, y en correlación al pronunciamiento de cese dado por el gobierno nacional el día 26 del mes en curso, se tomó la determinación que pone fin a las décadas de guerra que ha cobrado miles de víctimas a lo largo y ancho de Colombia. El gesto de Paz que se manifiesta en la declaración de Timoleón Jiménez, es fruto de los gigantescos esfuerzos que ha desarrollado la Delegación de Paz en búsqueda de la consolidación de una transformación de la historia colombiana. 

Un día histórico para Colombia. Se llegó a un acuerdo final de paz

El 29 de agosto de 2016 es un día diferente para las y los colombianos que anhelan la Paz en sus territorios; este 29, pasará a la historia como el día en que el pueblo colombiano le dijo no más al extenso periodo de violencia, que tiene sus orígenes en la imposibilidad de construir un modelo de sociedad que corresponda a la demanda de Justicia Social.  

Tras los cientos de dificultades que atravesaron los Diálogos de la Habana, el Cese del Fuego y las Hostilidades, de manera definitiva, contra el Estado colombiano, simboliza los sueños de quienes apuestan por una Colombia diferente, más democrática, justa y equitativa. Esta declaración de Paz encarna los sueños del sin número de mártires que dieron todo por la transformación de un tipo de sociedad que nunca materializó sus derechos. El cese es el camino sin retorno que conduce a los colombianos a un mañana esperanzador. Timoleón Jiménez, indicó en su declaración -en referencia al acuerdo firmado el pasado 24 de Agosto- que este "abrió paso a la posibilidad cierta de que en adelante, en Colombia, sean los hijos quienes acudan al sepelio de sus padres fallecidos por obra de la vejez, en lugar de ser estos quienes entierran a sus hijos caídos en la guerra".

La reconciliación es elemento de vital importancia recordado en la declaración, donde Timoleón Jiménez llamó a los soldados, marinos, pilotos de la fuerza aérea, policías y organismos de seguridad e inteligencia del Estado, a enraizar la reconciliación como sustento para un país que fije su horizonte hacia otro tipo de sociedad. Así, indicó que "las rivalidades y rencores deben pasar a ser cosa del pasado. Hoy, más que nunca, lamentamos tanta muerte y dolor ocasionados por la guerra. Hoy, más que nunca, queremos abrazarlos como compatriotas, y comenzar a trabajar unidos por la nueva Colombia".Un mensaje claramente esperanzador para nuestras generaciones venideras.

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Foto: EFE

La enorme expectativa y respaldo que ha generado en la comunidad internacional la inminente firma de los Acuerdos de Paz, plantea la necesidad de convertir la política colombiana en un escenario de defensa y respeto por la vida. El país se enfrenta a un reto sin precedentes, iniciar un capítulo de la historia que le dé un viro radical a las tradicionales formas de hacer política, buscando una nueva, respetuosa de los derechos de los demás. Hoy podemos decir que "se acabó la guerra. Convivamos como hermanos y hermanas. Que nunca más las armas de la República apunten sus cañones contra la gente de su pueblo. Que nunca más se requiera un alzamiento", indicó Timoleón. 

Sin embargo, es fundamental que los acuerdos se cumplan, que la palabra empeñada se haga efectiva, que los discursos se materialicen… es imposible el construir la Paz sin el respeto y efectivo cumplimiento de la totalidad de los Acuerdos. Será el pueblo colombiano el auténtico garante que eleve las banderas de la Paz y defienda un futuro que nos lleve a la Justicia Social tan anhelada. Es un momento histórico donde seremos reconocidos como la generación del cambio o de la perpetuación del conflicto; apostamos por ser los autores de la PAZ. Hoy estamos cumpliéndole a esa interminable tradición de ejemplares forjadores de Paz.

¡Qué viva la Justicia!  ¡Que viva Colombia! ¡Que viva la Paz!

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