Video

lunes, 31 de octubre de 2016

CARTA A UNA FARIANA

Escrito por Sofía


Cali, octubre 29 de 2016 

Querida mujer,

Recibe un abrazo cálido y amoroso. Me llamo Sofía, nací en Popayán y vivo en Cali hace muchos años. Tengo 57 años, soy profesora y vivo con mis gatos, y mis hijas, no tuve hijos biológicos, pero ellas llegaron un día y puedo decir que son hijas del corazón. Mi compañero de vida, un día se fue porque se enamoró de una mujer más fresca.

No puedo ir hoy a conocerte, por eso te envío esta carta para decirte algunas cosas que quiero que sepas. En primer lugar, darte la bienvenida a esta nueva etapa de la vida que todavía no termina de brotar, pero por la que estamos trabajando todos los días con todas nuestras energías.

A pesar de no haberte visto antes, sé que te conozco y que somos hermanas, hermanas de la mejor manera que pueda ser, porque compartimos los sueños y las esperanzas de vivir en un mundo mejor, en un país mejor, en una sociedad mejor.

Desde niña he tenido ese sueño, el sueño de la justicia social y la democracia real. El sueño de la paz. El sueño de una vida donde las mujeres podamos gozar de nuestra dignidad y de nuestra libertad. Desde niña he vivido para eso. Igual que tú, he enfrentado muchas tormentas, muchas noches oscuras, muchas traiciones y desengaños, pero en ningún momento mis anhelos de cumplir esos sueños se han visto disminuidos.

Tú has estado en el lugar que te tocó, yo en el mío, en el que a mí me tocó. Muchas veces quise irme al monte, pero no fue posible. Ahora, he entendido que no siempre podemos decidir donde estar, por eso no juzgo, ni condeno lo que has vivido. Sé que tampoco juzgaras mi vida.

Lo maravilloso es que ahora tenemos la oportunidad de continuar caminando juntas por la realización de nuestros sueños. Yo estoy aquí para recibirte, para luchar hasta el fin para que regreses. Puedes estar segura que muchos colombianos y muchas colombianas estamos felices de que regreses, porque nos has hecho mucha falta, porque te necesitamos, porque no podemos estar más separadas por esta guerra de tantos años.

Estoy ansiosa de que me enseñes tantas cosas, de que me cuentes tu vida, tus tristezas y tus alegrías, de contarte las mías, de encontrar juntas una senda para ser felices, para sanar tantas heridas que la guerra y el desamor nos han dejado. Estoy ansiosa de dejar esta historia atrás, y empezar a vivir otra historia donde las colombianas y los colombianos podamos entender que somos hermanos y hermanas, ciudadanas y ciudadanos de un mismo territorio. Eso nos permitirá luchar contra todas esas fuerzas tenebrosas que nos odian y han pretendido quitarnos nuestro derecho a existir y a gozar de nuestros derechos como mujeres y como miembros de esta realidad que se llama Colombia.

Te abrazo, te espero, te protejo y desde hoy enciendo una vela en el hogar que estará prendida hasta que regreses.

0 comentarios:

Publicar un comentario